La historia de Silvia Maggio se volvió viral por romper prejuicios y demostrar que la edad no es un límite para seguir aprendiendo. A los 72 años, ya es psicóloga y enfermera, y ahora sumó un nuevo logro: se recibió de abogada.
Tras jubilarse, intentó adaptarse a una rutina más tranquila, pero no logró sentirse cómoda. “Viajar, gimnasia… y me aburría muchísimo”, relató. Fue entonces cuando decidió retomar un viejo anhelo y se inscribió en la carrera de Abogacía en la Universidad Nacional de La Matanza.
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Durante su formación, destacó el rol de la universidad pública, que le brindó herramientas fundamentales como becas, materiales de estudio y apoyo para el transporte, facilitando así su continuidad académica.“Te da la cabeza a cualquier edad, la cuestión es proponérselo. Los ‘no’ los pone uno”, expresó, dejando un mensaje inspirador sobre la importancia de animarse a nuevos desafíos.
Aunque en un principio su decisión generó dudas en su entorno familiar, con el tiempo se convirtió en un ejemplo cercano de superación y constancia. Lejos de detenerse, Silvia ya proyecta un nuevo objetivo: estudiar Ciencia Política.
Su historia se transformó en un símbolo de motivación y reafirma que nunca es tarde para empezar de nuevo.
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