La desaparición de una cápsula con material radiactivo en un instituto médico de la ciudad de Rosario encendió las alarmas de los organismos especializados y motivó la activación de un protocolo de emergencia a nivel nacional.
El hecho fue detectado durante la tarde del martes en un centro de salud ubicado sobre calle Rioja al 1500, cuando personal del área de medicina nuclear se disponía a realizar una calibración de rutina y advirtió que el elemento ya no se encontraba en el lugar donde había sido guardado.
Según la denuncia radicada ante las autoridades, la cápsula contenía cesio-137 con una actividad de 103 milicurios (mCi) y era utilizada para calibrar equipos de medicina nuclear. El dispositivo se encontraba dentro de un recipiente cilíndrico de plomo de aproximadamente entre dos y tres centímetros de espesor.
De acuerdo con la información aportada por el instituto, la fuente radiactiva había sido utilizada por última vez el viernes 12 de junio y luego quedó almacenada sobre una mesada del laboratorio dentro de la caja de protección.
Los investigadores intentan determinar quién fue la última persona que manipuló el elemento. El acceso al sector estaba restringido a dos técnicos radiólogos especializados, mientras que los médicos ingresaban de manera excepcional y no tenían contacto con este tipo de material.
La denuncia también señala que la caja de plomo contaba con una pesada tapa de seguridad, aunque no poseía cerradura ni sistema de bloqueo con llave.
Activaron una alerta nacional
Tras tomar conocimiento de la situación, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) fue notificada de inmediato y activó el protocolo correspondiente para este tipo de incidentes, alertando a organismos e instituciones vinculadas al manejo de materiales radiactivos en todo el país.
Además, se investiga si existen cámaras de seguridad que permitan reconstruir lo ocurrido dentro del laboratorio y establecer cuándo desapareció exactamente la cápsula.
Qué es el cesio-137
El cesio-137 es un material radiactivo utilizado en aplicaciones médicas, industriales y científicas, especialmente en procedimientos de calibración y medición.
Especialistas explicaron que, mientras permanezca encapsulado dentro de su contenedor blindado de plomo, el riesgo para la población es mínimo. Sin embargo, una manipulación incorrecta, la apertura del dispositivo o daños en la cápsula podrían generar exposiciones potencialmente peligrosas.
Por este motivo, la desaparición de cualquier fuente radiactiva es considerada un hecho de máxima gravedad y obliga a activar mecanismos especiales de búsqueda y control para evitar riesgos para la salud pública.
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