El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió los números sociales correspondientes al segundo semestre de 2025, arrojando una radiografía preocupante sobre la realidad de los más chicos. Según el informe oficial, el 41,3% de los niños y niñas de hasta 14 años en la Argentina viven en hogares que se encuentran por debajo de la línea de pobreza.
A pesar de la dureza del dato, las estadísticas marcaron una mejora relativa en comparación con la medición anterior, cuando la pobreza infantil golpeaba al 45,4% de esa franja etaria. Esta baja de 4,1 puntos porcentuales se explica, según el organismo, porque en el período analizado los ingresos familiares promedio aumentaron un 18,3%, superando el incremento de la Canasta Básica Total que fue del 11,3%.
Las edades más golpeadas
El relevamiento detalló que la situación más crítica se vive entre los adolescentes de 12 a 17 años, donde la pobreza alcanza al 42%. Por su parte, en el grupo que va de los 6 a los 11 años el índice es del 38,6%, mientras que entre los más pequeños (hasta 5 años) la cifra desciende al 19,4%.
En contraste con la realidad de la niñez, la población de adultos mayores de 65 años registra los niveles más bajos de pobreza, con un 9,7%. Por su parte, la brecha de ingresos sigue siendo un desafío: mientras que un hogar pobre promedio percibió $783.493, necesitó al menos $1.219.130 para cubrir las necesidades básicas y no caer bajo esa línea.
Diferencias regionales
El informe, que toma como base 31 aglomerados urbanos de todo el país, mostró que el impacto de la crisis no es uniforme. Las regiones del Noreste (32,7%) y Cuyo (32,3%) presentaron las incidencias más altas de pobreza general. En el extremo opuesto se ubicó la Patagonia con un 25,4%, reflejando las profundas asimetrías económicas que persisten entre las distintas zonas del territorio nacional.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer las cifras sociales correspondientes al segundo semestre de 2025, confirmando que la pobreza infantil se mantiene como uno de los mayores desafíos estructurales del país. De acuerdo al documento oficial, el 41,3% de los chicos de hasta 14 años viven en hogares que no logran cubrir el costo de la Canasta Básica Total.
Si bien el número resulta alarmante, el organismo estadístico destacó una reducción de 4,1 puntos porcentuales respecto a la medición del semestre anterior, cuando el índice afectaba al 45,4% de los niños. Esta mejora relativa se debe a que, en promedio, el ingreso familiar total experimentó un incremento del 18,3%, logrando superar las subas del 11,3% en el costo de vida.
Las franjas más vulnerables
Al desglosar las estadísticas, la etapa de la adolescencia asoma como la más golpeada. Entre los 12 y los 17 años, la pobreza alcanza al 42% de los jóvenes. En el segmento que va de los 6 a los 11 años, el impacto es del 38,6%, mientras que en la primera infancia (hasta los 5 años) el registro desciende al 19,4%. Como contrapartida, la población mayor de 65 años exhibe el índice más bajo, ubicándose en un 9,7%.
La brecha económica y el golpe en el Norte
Más allá del descenso en los porcentajes generales, la realidad económica diaria de las familias sigue siendo muy ajustada. El relevamiento detalló que un hogar pobre promedio tuvo ingresos por $783.493, quedando todavía muy lejos de los $1.219.130 que necesitó para cruzar la línea de pobreza y cubrir todas sus necesidades mensuales.
A nivel territorial, las asimetrías históricas volvieron a quedar en evidencia. Las regiones del Noreste (32,7%) y Cuyo (32,3%) registraron las incidencias de pobreza más altas a nivel nacional. Estos datos confirman que el Norte argentino sigue sufriendo el impacto económico con mayor rigor frente a otras zonas como la Patagonia, que presentó el nivel más bajo con un 25,4%.