La violencia de género en Argentina dejó 43 víctimas fatales entre el 1° de enero y el 28 de febrero de 2026, según el último informe del Observatorio de Femicidios en Argentina Adriana Marisel Zambrano, dirigido por la organización La Casa del Encuentro.
La cifra incluye 36 femicidios de mujeres y niñas, un transfemicidio y seis femicidios vinculados de varones adultos y niños.
Datos que estremecen
El relevamiento revela que el 60% de las víctimas fueron asesinadas en su propio hogar o en la vivienda compartida con el agresor. Además, en el 62% de los casos, los femicidas eran parejas o exparejas, confirmando que el mayor riesgo sigue estando en el entorno íntimo.
El impacto social también es devastador: 45 hijos e hijas quedaron sin madre, y casi la mitad son menores de edad.
En cuanto a la distribución territorial, la provincia de Buenos Aires encabeza las estadísticas en números absolutos, seguida por Santa Fe, Tucumán y Mendoza.
Fallas en la protección estatal
El informe expone graves falencias en el sistema de prevención:
Cinco víctimas habían realizado denuncias previas.
Tres femicidas tenían medidas cautelares vigentes.
Tres agresores pertenecían o habían pertenecido a fuerzas de seguridad.
Siete se suicidaron tras cometer el crimen.
Cuatro víctimas presentaban indicios de abuso sexual.
También se registró el caso de una mujer embarazada y dos víctimas en contexto de narcocriminalidad.
Nueva variable: tentativa de femicidio
Como novedad en este reporte, la organización incorporó la variable de tentativa de femicidio, con 25 casos registrados en el mismo período. Desde el Observatorio señalaron que visibilizar estos intentos permite dimensionar la magnitud real de la violencia y promover mayor conciencia social y política.
Recordaron además que el Código Penal argentino establece penas mínimas de 10 años de prisión para este tipo de ataques.
“Es una cuestión de derechos humanos”
Desde la sociedad civil sostienen que el avance de la crisis social profundiza las desigualdades estructurales que están en la raíz de estas violencias. En su reclamo, exigen un Estado activo y transformador, subrayando que estos hechos no deben naturalizarse.
El informe concluye con una definición contundente:
“La violencia de género es un tema de derechos humanos y no de inseguridad”, y reafirma su compromiso bajo la consigna: “Nunca tendrán la comodidad de nuestro silencio. Por Ellas Siempre”.