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El País

Caída de los nacimientos en Argentina: las razones detrás de un cambio demográfico

La cantidad de nacimientos en Argentina viene mostrando una fuerte caída en los últimos años, un fenómeno que responde a cambios sociales, económicos y culturales.

Según explicó Gala Díaz Langou, directora ejecutiva del CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), uno de los factores centrales es la mayor efectividad y acceso a métodos anticonceptivos, especialmente los de larga duración.

 

Más acceso a anticonceptivos y menos embarazos adolescentes

En la actualidad existen métodos anticonceptivos más efectivos, como los DIU hormonales, implantes subdérmicos y parches, lo que permitió reducir significativamente los embarazos no intencionales, especialmente entre adolescentes.

Este cambio produjo una fuerte caída en los embarazos adolescentes, que en la última década se redujeron cerca de dos tercios, lo que representa un avance importante en términos de salud pública y derechos reproductivos.

 

Cambios sociales y económicos

Además de los avances en salud reproductiva, influyen transformaciones sociales profundas. Entre ellas:

Mayor participación de las mujeres en la educación y el mercado laboral

Menor peso de los mandatos tradicionales sobre la maternidad

Mayor autonomía en las decisiones sobre proyectos de vida

Sin embargo, también aparecen factores que generan preocupación. La especialista señaló que la maternidad y la paternidad se postergan debido a contextos de incertidumbre económica, dificultades para acceder a empleo formal y problemas para conseguir vivienda.

A esto se suma que el sistema de cuidados en el país sigue siendo insuficiente, por lo que la mayor parte de la responsabilidad de la crianza recae en las familias y, principalmente, en las mujeres.

 

Un descenso histórico de los nacimientos

Los datos muestran la magnitud del cambio demográfico:

En 2013 nacían cerca de 770.000 bebés por año.

En 2023 la cifra bajó a aproximadamente 460.000 nacimientos.

Esto representa una caída cercana al 40% en una década.

La tasa de fecundidad en el país actualmente es de 1,4 hijos por mujer, muy por debajo del nivel necesario para el reemplazo generacional, que se ubica en 2,1 hijos por mujer.

 

Maternidad más tardía

Otro cambio claro es la postergación de la maternidad y la paternidad. Cada vez más mujeres tienen su primer hijo después de los 30 años, una decisión vinculada a:

mayor nivel educativo

inserción laboral

búsqueda de estabilidad económica

En contextos laborales más precarios, incluso se reduce el número total de hijos o se posterga indefinidamente la decisión.

 

Cambios en los modelos de familia

En paralelo, crecieron los hogares monoparentales, que hoy representan más de uno de cada cinco hogares en Argentina. En la mayoría de los casos están encabezados por una madre que vive con sus hijos.

Este fenómeno refleja nuevas dinámicas familiares, donde la conformación de parejas es menos frecuente y más inestable que décadas atrás.

 

Diferencias sociales y regionales

Históricamente, los sectores de menores ingresos tenían tasas de fecundidad más altas, pero esa brecha comenzó a achicarse. Esto se debe, en gran parte, a la reducción de embarazos adolescentes y no planificados en sectores vulnerables.

Aun así, persisten diferencias regionales entre provincias del norte, centro y sur del país, tanto en niveles de fecundidad como en estructura etaria.

 

Un país que envejece

La caída de los nacimientos está directamente vinculada con el envejecimiento poblacional. Las personas viven más años y nacen menos niños, lo que genera nuevos desafíos.

Hacia 2040, la relación entre personas en edad de trabajar y población dependiente será menos favorable, lo que implicará mayor presión sobre:

El sistema previsional

El financiamiento del sistema de salud

El mercado laboral

 

Qué políticas se necesitan

Frente a este escenario, especialistas plantean algunas prioridades:

Fortalecer los sistemas de cuidado para facilitar la crianza.

Promover mayor participación laboral, especialmente de mujeres.

Adaptar el sistema previsional para hacerlo sostenible.

Invertir en educación y capital humano ante la caída de la matrícula escolar.

Según Díaz Langou, el debate no es solo demográfico, sino también social: cómo organizar la economía y la vida colectiva en una sociedad que envejece y enfrenta profundas desigualdades.

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