El vicepresidente de Cáritas Diocesana, padre Alberto Barros, alertó sobre un marcado deterioro social en la Argentina, evidenciado en el fuerte aumento de personas que recurren a la organización en busca de ayuda básica. Según señaló, el fenómeno ya no afecta solo a los sectores históricamente vulnerables, sino que alcanza de lleno a la clase media.
Barros sostuvo que muchas personas que nunca antes habían solicitado asistencia hoy se acercan a parroquias y centros comunitarios, empujadas por un contexto económico adverso. En ese sentido, vinculó la situación con la recesión, los despidos, el cierre de industrias, la caída del comercio y el incremento constante de tarifas y combustibles.
El sacerdote remarcó que la combinación de salarios que no se actualizan y altos niveles de informalidad laboral profundiza las dificultades cotidianas. “No solo se trata de menos dinero: la gente resigna calidad de vida, se alimenta peor y deja de comprar medicamentos”, advirtió.
Además, expresó preocupación por el crecimiento de los problemas de salud mental y el aumento de los suicidios, a los que definió como un indicador claro del deterioro social. También cuestionó los índices oficiales de pobreza y alertó que el país avanza hacia un modelo cada vez más desigual, donde una minoría logra sostener bienestar mientras una gran parte de la población apenas logra subsistir.