Tras el alivio por la aparición con vida de Esmeralda, la nena de 2 años que estuvo desaparecida durante más de 21 horas en Cosquín, la investigación judicial avanza en un clima de cautela y hermetismo. La fiscal a cargo del caso, Silvia Pen, confirmó que existen “varias líneas de investigación” y no descartó ninguna hipótesis, incluida la posible participación de terceros.
La menor fue encontrada este jueves en un descampado con vegetación espesa, a unos 300 metros del río, en una zona que había sido intensamente rastrillada. El operativo incluyó un amplio despliegue de drones con cámaras térmicas, perros rastreadores y personal especializado del DUAR, lo que permitió dar con su paradero.
“Apareció sola en los pastizales. Trabajamos intensamente hasta encontrarla”, explicó la fiscal, quien remarcó la complejidad del terreno y el esfuerzo coordinado de los equipos de búsqueda.
Tras el rescate, Esmeralda fue asistida por personal médico y trasladada para su evaluación. Según detalló Pen, la niña presenta buen estado general de salud, aunque evidenciaba cansancio extremo, somnolencia y signos de estrés postraumático. Además, tenía raspaduras leves en piernas y cejas, compatibles con el contacto con la vegetación del lugar.
Debido a su corta edad, la menor no pudo aportar información sobre lo ocurrido, lo que complica la reconstrucción de los hechos. En este contexto, la fiscal fue prudente y evitó brindar detalles sobre las hipótesis en análisis.
“Hay varias líneas de investigación abiertas”, reiteró, al tiempo que explicó que se mantiene el secreto de sumario para no entorpecer el avance de la causa.
Por el momento, no hay detenidos ni sospechosos identificados, y la Justicia busca determinar si la niña se alejó por sus propios medios o si existió algún tipo de intervención externa.
Mientras tanto, Esmeralda permanece bajo observación médica y recibe contención psicológica, acompañada por su familia, en medio de un caso que aún plantea múltiples interrogantes.