La desaparición de Esmeralda, la niña de dos años en la ciudad de Cosquín, Córdoba, activó un operativo de gran magnitud que se extendió durante casi 20 horas y mantuvo en vilo a toda la comunidad. Tras su hallazgo con vida, la investigación se centra ahora en reconstruir qué ocurrió durante ese lapso.
La menor había sido vista por última vez el miércoles alrededor de las 14.30 en su vivienda de calle Jacinto Piedra al 400, en el barrio San José Obrero. Según relató su madre, todo sucedió en cuestión de segundos mientras se encontraban en la casa. La familia aseguró que la niña no solía salir sola ni acercarse a personas desconocidas.
La zona donde ocurrió el hecho es cercana al río Cosquín y a una avenida que conecta con la ruta nacional 38, un corredor clave de circulación entre distintas localidades. Ese dato fue tenido en cuenta desde el inicio del operativo.
Con el correr de las horas, la Fiscalía ordenó el secuestro de los teléfonos celulares de los familiares para ser sometidos a peritajes, al tiempo que se analizaron las antenas de telefonía móvil activas en el momento de la desaparición en busca de movimientos sospechosos.
En paralelo, surgieron distintas versiones que también fueron evaluadas. Entre ellas, el testimonio de una mujer que aseguró que la niña habría sido trasladada en un vehículo, aunque ese dato no pudo ser corroborado.
El operativo incluyó rastrillajes intensivos en el río y zonas de vegetación, recorridos a pie por el barrio, uso de drones con tecnología térmica, intervención de perros especializados y controles casa por casa para detectar cualquier indicio.
Además, se desplegaron puestos de control en rutas clave como la autopista Córdoba–Carlos Paz, la ruta 28 y el camino al Pan de Azúcar. Algunos vecinos cuestionaron que estos operativos no se implementaran de manera inmediata tras la denuncia.
A nivel nacional, se activó el Alerta Sofía, lo que permitió difundir la imagen de la menor en distintos puntos del país, incluyendo rutas, aeropuertos y pasos fronterizos, junto con controles reforzados en varias provincias.
La comunidad también tuvo un rol activo, con vecinos que se organizaron para colaborar en la búsqueda y aportar información. Finalmente, la niña fue encontrada sana y salva en una zona descampada cercana a su vivienda, lo que llevó alivio a su familia y a toda la región.