Una inusual y valiente decisión sorprendió a las autoridades policiales de la ciudad tucumana de Famaillá, cuando una mujer se presentó en una dependencia para denunciar a su propio hijo, un menor de edad, que presuntamente circulaba en una motocicleta de origen ilícito para competir en picadas clandestinas.
Según la información que habría trascendido desde fuentes vinculadas al caso, la madre del adolescente relató que había adquirido el rodado por partes hace aproximadamente dos meses. Sin embargo, recientemente habría tomado conocimiento de que la moto tendría un origen delictivo.
Ante el temor de que el menor sufriera un accidente en las peligrosas competencias callejeras o enfrentara consecuencias legales mucho más graves, decidió acudir de forma voluntaria a la comisaría.
A partir de los datos aportados por la mujer, los efectivos habrían montado un rápido operativo en una zona conocida como la pista de salud. Allí habrían logrado localizar al adolescente mientras circulaba a bordo de una motocicleta de 110 cilindradas, la cual carecía de dominio colocado y de cualquier tipo de documentación que acreditara su propiedad.
Frente a esta situación, el personal uniformado habría procedido al secuestro preventivo del vehículo y al posterior traslado del menor hacia la sede policial para su resguardo.
Posteriormente, tras realizar la consulta correspondiente ante la Oficina de Verificación de Dominios, se habría confirmado que el rodado estaba inscripto a nombre de otro ciudadano domiciliado en la misma localidad.
La causa habría quedado bajo la órbita de la Unidad Fiscal de Delitos Contra la Propiedad interviniente, cuyas autoridades ordenaron el secuestro formal de la motocicleta, la recepción de la denuncia y la inmediata restitución del menor a su progenitora.