Una escena de extrema tensión se vivió este miércoles por la mañana frente a la Casa Rosada, cuando un efectivo de la Policía Federal Argentina (PFA) se esposó a la reja del edificio gubernamental en señal de protesta, mientras permanecía uniformado y armado.
El protagonista del reclamo fue identificado como Miguel Ángel Montiel, suboficial con rango de Cabo dentro de la fuerza federal. Según trascendió, el policía decidió llevar adelante una protesta unipersonal para visibilizar una serie de reclamos vinculados a presunta corrupción interna y bajos sueldos, entre otras demandas laborales.
Montiel se presentó en el lugar con el uniforme reglamentario y portando su arma de fuego a la vista, lo que encendió las alarmas de seguridad y motivó un inmediato despliegue policial en el perímetro de la sede del Poder Ejecutivo Nacional.
El episodio generó preocupación entre las autoridades y los transeúntes, no solo por la naturaleza del reclamo, sino también por el contexto: un efectivo en actividad, armado, manifestándose en uno de los puntos más sensibles del país.
Tras varios minutos de tensión, intervinieron superiores de la fuerza y personal especializado para encauzar la situación y preservar la seguridad pública. Hasta el momento, no se informó oficialmente si el suboficial enfrentará sanciones administrativas o si se iniciará una investigación interna a partir de sus denuncias.
El hecho reavivó el debate sobre las condiciones laborales dentro de las fuerzas de seguridad y dejó al descubierto un malestar que, aunque pocas veces visible, atraviesa a sectores de la Policía Federal.