El Gobierno nacional concentra sus expectativas en que los próximos datos de inflación reflejen una renovada desaceleración, con la intención de consolidar su programa económico y comenzar a mostrar mejoras concretas en los ingresos de la población.
La administración del presidente Javier Milei, junto al ministro de Economía Luis Caputo, considera clave que el Índice de Precios al Consumidor correspondiente a abril muestre una reducción respecto al 3,4% registrado en marzo, dato que será difundido por el INDEC el próximo 14 de mayo.
Dentro de la estrategia oficial, uno de los principales ejes pasa por fomentar la llegada de inversiones mediante nuevos incentivos económicos, entre ellos el denominado Super-RIGI, una herramienta con la que el Ejecutivo busca captar capitales y generar mayor ingreso de divisas.
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Según estimaciones del mercado relevadas por el Banco Central de la República Argentina, bancos y consultoras privadas proyectan que la inflación de abril podría ubicarse alrededor del 2,6%, mientras que para mayo se espera una continuidad de esa tendencia descendente, con cifras cercanas al 2,3%.
En la Casa Rosada consideran que una reducción sostenida de la inflación sería fundamental para reforzar la credibilidad del plan económico, mejorar el poder de compra de los salarios y fortalecer la percepción de recuperación entre consumidores e inversores.
Como anticipo, este lunes se difundirá el índice inflacionario de la Ciudad de Buenos Aires, que servirá como referencia preliminar sobre el comportamiento de los precios durante abril.
El oficialismo sostiene que una baja en el ritmo inflacionario permitiría consolidar una nueva etapa económica, centrada en estabilidad, inversión y recuperación gradual del consumo.