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El País

El Gobierno reabre la sala de prensa pero con fuertes restricciones a periodistas

Tras diez días de suspensión, los periodistas regresaron a Balcarce 50 bajo un estricto operativo de seguridad. El Ejecutivo esmeriló vidrios y prohibió la libre circulación por los pasillos.

Luego de diez días de expulsión a raíz de una denuncia por presunto espionaje ilegal impulsada por el presidente Javier Milei, los periodistas acreditados volvieron a ingresar a la Casa Rosada. El retorno se concretó luego de que el Poder Ejecutivo se adelantara a un inminente fallo judicial que avalaba los amparos presentados por distintos medios de comunicación.

Según el argumento oficial, la suspensión temporal de la prensa sirvió para recabar medidas de prueba, revisar cámaras de seguridad y diseñar una nueva logística para proteger al mandatario. El resultado de este proceso es un esquema de múltiples protocolos y restricciones inéditas para el trabajo periodístico en la sede gubernamental.

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El nuevo protocolo de ingreso

El acceso a Balcarce 50 cambió de manera drástica. Los comunicadores ya no ingresan mediante el sistema de huella dactilar, sino que deben utilizar una puerta especial lindera al Ministerio de Economía y presentar una credencial específica. El control de seguridad ahora incluye tres filtros obligatorios:

  • Validación de identidad: Verificación presencial a través de dos listados de papel.
  • Escáner de equipaje: Las mochilas y equipos de trabajo pasan por la máquina de rayos X tradicional.
  • Cacheo corporal: Un oficial de seguridad inspecciona a cada periodista de arriba a abajo con un sensor de metales para identificar elementos sospechosos.

Escolta y zonas prohibidas

Una vez superado el control en la reja, los uniformados escoltan a los periodistas directamente hasta la sala de prensa. Este procedimiento elimina por completo la histórica libertad de movimiento que tenían los acreditados en los espacios comunes de la Casa de Gobierno. Los agentes supervisan la llegada al destino y retornan a su puesto, mientras que otros integrantes de la custodia presidencial vigilan sectores predeterminados para impedir el paso.

El nuevo esquema confina a la prensa a un circuito cerrado que incluye únicamente la sala de trabajo, los baños, la cafetería, el buffet y un patio trasero sin tránsito de funcionarios. El objetivo gubernamental es restringir al máximo cualquier tipo de contacto entre los periodistas y los miembros del Poder Ejecutivo.

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Aislamiento visual

La limitación no es solo física, sino también visual. Casa Militar ordenó esmerilar las ventanas de la sala de trabajo que daban al balcón del Patio de las Palmeras, un sector que ahora quedó totalmente vedado para la prensa, aunque mantiene la libre circulación para el resto del personal. De esta forma, el Gobierno impide la observación de los movimientos internos y retiene el control total del área, conservando bajo su poder la llave de la sala de prensa.

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