El riesgo país argentino perforó el umbral de los 500 puntos básicos y alcanzó su valor más bajo desde junio de 2018, en un contexto de suba de los bonos soberanos y mejora en las perspectivas financieras para la Argentina. El movimiento reavivó las expectativas de una eventual vuelta del país a los mercados internacionales de deuda durante este año.
Cerca de las 13.55, los bonos argentinos bajo ley de Nueva York registraban un incremento promedio del 0,6%, mientras que el índice elaborado por JP Morgan descendía 15 unidades, ubicándose en 496 puntos básicos. Se trata del menor nivel en más de siete años y una señal clave para el mercado de renta fija, ya que refleja la sobretasa que debería pagar el país frente a los bonos del Tesoro de los Estados Unidos.
En la actualidad, los bonos del Tesoro estadounidense rinden entre 3,6% y 4,2% anual, con el título a diez años pagando 4,21%. En ese escenario, un riesgo país cercano a los 500 puntos implica que la Argentina aún debería convalidar una tasa cercana al 9,2% para emitir deuda. Analistas señalan que el indicador debería acercarse a la zona de los 400 puntos para competir con las tasas que hoy pagan empresas argentinas que colocan obligaciones negociables en el exterior, cercanas al 8% anual.
Desde la asunción del presidente Javier Milei, el riesgo país se redujo cerca de 1.900 puntos básicos, lo que alimenta el optimismo del mercado. Al respecto, el economista jefe del Grupo SBS, Juan Manuel Franco, destacó que la acumulación de más de USD 1.000 millones por parte del BCRA en enero fortaleció la confianza de los inversores y generó un mayor seguimiento de la compresión de spreads.
Franco también remarcó que la reciente salida de Ecuador al mercado internacional, con tasas de entre 8,75% y 9,25%, llevó a los inversores a preguntarse cuándo podría ser el turno de la Argentina. No obstante, advirtió que la acumulación de reservas será un factor clave para lograr condiciones de financiamiento más favorables.
Actualmente, el riesgo país argentino se ubica por debajo del de Bolivia (548 puntos) y por encima del de Ecuador (409), aunque todavía se mantiene lejos de los niveles de otros países de la región como Brasil, Chile, Uruguay, Perú y Paraguay.
Por su parte, el economista Alejandro Kowalczuk sostuvo que una reapertura del mercado de deuda permitiría reemplazar pasivos de corto plazo por financiamiento a mayor plazo, reduciendo la presión sobre las reservas y el mercado cambiario. Según explicó, este escenario ayudaría a normalizar la dinámica financiera y permitiría que la atención se desplace progresivamente hacia la economía real.
En paralelo, el clima positivo también se reflejó en el mercado accionario. El índice S&P Merval avanzó 2,8% y alcanzó los 3.220.000 puntos, marcando un récord nominal, impulsado por la baja del riesgo país y una leve mejora en los mercados internacionales. En lo que va de enero, las acciones líderes acumulan una suba del 6% en dólares y del 5% en pesos.