Los incendios en la Patagonia no dan tregua y, entre las cenizas, surgen historias de resistencia y solidaridad comunitaria. María, una vecina de Cholila que se mudó al sur hace tres años buscando paz, hoy se convirtió en el motor de asistencia para quienes combaten las llamas.
"Antes veníamos a admirar este lugar. Hoy es para venir a llorar", resumió con dolor en diálogo con TN, describiendo un paisaje devastado. Ante la falta de respuesta oficial, María decidió actuar: como es cocinera, se puso al hombro la alimentación del operativo en la zona de El Blanco.
Olla popular para los héroes
Todas las tardes, de manera voluntaria, prepara desayuno, almuerzo y cena para unas 40 o 50 personas, entre brigadistas, policías y vecinos afectados. "Somos así los cocineros, no podemos esperar", explicó.
Su relato desnudó la precariedad de los recursos: contó que tuvo que gestionar ella misma 80 litros de nafta por WhatsApp y reveló un detalle indignante: "Me enteré de que les dan la comida en bolsitas de plástico porque no hay recipientes descartables. Están haciendo lo que pueden con lo que la gente dona".
Aislados y sin ayuda
María denunció que la colaboración "es solamente de la gente" y alertó sobre la situación crítica en los nuevos asentamientos de Cholila, donde hay familias con chicos prácticamente aisladas por Gendarmería y pidiendo cacerolas para poder cocinar. "No es momento de echar culpas políticas, hay que solucionar ahora", sentenció mientras espera una lluvia que alivie el infierno.