El panorama político argentino comienza a atravesar una etapa de transformación marcada por el descenso en la imagen del presidente Javier Milei y de su administración, según reflejan distintos sondeos nacionales recientes.
Tras haber alcanzado altos niveles de aprobación durante los primeros meses del año, el Gobierno empezó a mostrar un retroceso en la percepción pública, impulsado principalmente por factores económicos como la persistencia inflacionaria, la falta de recuperación sostenida y diversas controversias políticas.
Las encuestas más recientes ubican la aprobación de la gestión en torno al 38%, mientras que la desaprobación supera el 58%, evidenciando un cambio de tendencia respecto a comienzos de año.
El desgaste impacta primero en votantes más volátiles
Los primeros sectores en manifestar desencanto fueron aquellos electores menos ideologizados que acompañaron al oficialismo entre la primera vuelta y el balotaje, especialmente votantes provenientes de otros espacios políticos.
No obstante, con el paso de los meses, el desgaste también comenzó a impactar en sectores más cercanos al núcleo duro del oficialismo.
Una oposición sin liderazgo consolidado
Pese a la caída en la imagen presidencial, el escenario aún no muestra una transferencia clara de apoyo hacia sectores opositores.
Si bien figuras como Axel Kicillof aparecen mejor posicionadas en algunos indicadores, sus niveles de rechazo continúan siendo altos, lo que limita una consolidación definitiva como alternativa nacional.
Otros referentes políticos también muestran leves mejoras, aunque sin alterar significativamente el equilibrio político.
La economía, factor central
El deterioro en la percepción gubernamental está fuertemente asociado a la visión económica de la ciudadanía.
Una porción mayoritaria de los consultados considera que la situación económica actual empeoró respecto al año anterior, mientras que las expectativas de mejora futura se debilitan.
Un escenario abierto
Aunque el oficialismo conserva un piso de apoyo superior al 30%, la evolución económica y la capacidad de la oposición para construir una propuesta competitiva serán determinantes para definir el futuro político del país en los próximos meses.