Uno de los casos más impactantes de los últimos años en Córdoba volvió a ser recordado tras cumplirse varios años del brutal ataque que terminó con una mujer condenada por intento de homicidio.
La protagonista del hecho fue Brenda Micaela Barattini, quien en noviembre de 2017 atacó a su amante dentro de su departamento ubicado en el barrio Nueva Córdoba y le amputó parte del pene y uno de los testículos utilizando una tijera de podar.
El episodio ocurrió la noche del 25 de noviembre de 2017, cuando ambos se encontraban en la vivienda de la mujer. Según la investigación, la acusada habría preparado el encuentro con la excusa de devolverle un instrumento musical que él había dejado en su casa.
Durante el juicio se determinó que la pareja mantenía una relación clandestina, ya que ambos tenían otras relaciones sentimentales. Sin embargo, el vínculo se deterioró cuando el hombre decidió poner fin al romance.
De acuerdo con la reconstrucción del caso, mientras mantenían relaciones sexuales, la mujer le propuso un supuesto “juego”. Le colocó un antifaz para cubrirle los ojos y, aprovechando su estado de vulnerabilidad, sacó una tijera de podar que había escondido debajo de la cama y lo atacó.
El hombre sufrió heridas gravísimas y perdió uno de sus testículos. Fue auxiliado por vecinos y trasladado de urgencia a un hospital, donde los médicos lograron salvarle la vida.
En su declaración, Barattini sostuvo que actuó en defensa propia y denunció que su amante la sometía a situaciones de abuso sexual y la obligaba a grabar videos íntimos. Sin embargo, durante el proceso judicial surgieron pruebas que contradijeron su versión.
La fiscal Laura Battistelli presentó evidencias que indicaban que el ataque había sido planificado. Entre ellas, se hallaron búsquedas realizadas en internet sobre cómo mutilar un miembro, además de anotaciones encontradas en una agenda de la acusada que sugerían una posible venganza.
También resultó clave el testimonio del entonces novio de Barattini, quien declaró que al llegar al departamento la mujer le pidió que matara al hombre herido.
Finalmente, en 2019, un jurado popular la declaró culpable y fue condenada a 13 años de prisión por homicidio en grado de tentativa agravado por alevosía.
El caso generó un fuerte impacto social por la violencia del ataque y por los elementos que evidenciaron, según la Justicia, un plan premeditado que no logró consumarse únicamente porque la víctima recibió asistencia médica a tiempo.