Lo que comenzó como una gestión de rutina terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla. Sergio Luis Román, vecino de Ituzaingó, descubrió que para el Estado figuraba como fallecido cuando intentó realizar un trámite vinculado a su actividad laboral.
El insólito error administrativo le impide utilizar su DNI, el pasaporte, firmar documentos, facturar en su taller de chapa y pintura e incluso realizar distintos trámites personales.
Según relató, todo comenzó mientras trabajaba en su comercio. Al intentar acceder a su clave fiscal, el sistema no le permitió ingresar.
Buscando una explicación, se dirigió a una oficina de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), donde recibió una respuesta inesperada.
Me dijeron que estaba fallecido. "Pensé que era un error de tipeo y que se iba a solucionar enseguida", contó.
Sin embargo, al consultar en la ANSES, encontró un certificado de defunción emitido a su nombre, donde constaba que había fallecido por una falla multiorgánica luego de haber sido encontrado descompensado en las inmediaciones de un hospital.
Un certificado con datos que no reconoce
Román asegura que jamás estuvo internado en el hospital donde, según la documentación oficial, murió.
En teoría, fallecí en el Hospital Piñeiro, pero en mi vida fui a ese lugar. "Ni siquiera sé dónde queda", explicó.
Su abogado, Tomás Valdez, indicó que la supuesta testigo no mantiene ningún vínculo con Román y que fue citada a declarar junto con otras personas involucradas en el expediente.
Las consecuencias de figurar fallecido
El error administrativo afecta prácticamente todos los aspectos de su vida diaria.
Román no puede utilizar su documentación, firmar contratos, vender bienes, viajar al exterior ni emitir facturas para su taller, lo que impacta directamente en su actividad económica.
Aunque al principio me causó gracia, después me quería morir. No me sirve el DNI, el pasaporte, no puedo firmar nada", expresó.
Incluso contó que logró votar porque el padrón electoral todavía no había sido actualizado al momento de las elecciones.
Mientras avanza el proceso judicial para revertir la situación, Román espera que se investigue cómo se produjo un error de semejante magnitud.
Su objetivo no solo es recuperar plenamente su identidad legal, sino también conocer las causas que llevaron a que el sistema lo declarara fallecido pese a estar vivo.
El caso generó sorpresa por las graves consecuencias que puede ocasionar una equivocación administrativa y reavivó el debate sobre los mecanismos de control utilizados para registrar este tipo de información oficial.