Se trata de una medusa originaria de Asia que actualmente es considerada una especie invasora a nivel global, lo que encendió el interés de especialistas para evaluar sus posibles efectos en los ecosistemas acuáticos de la región.
El registro ocurrió a mediados de febrero y fue confirmado por las autoridades del parque, que lo calificaron como un antecedente relevante para el monitoreo y la gestión ambiental de las lagunas y lagos del área protegida.
Investigadores analizan el impacto
Tras la detección, la Administración del parque convocó al Grupo de Ecología de Sistemas Acuáticos a escala de Paisajes (GESAP) del INIBIOMA, dependiente del CONICET y la Universidad Nacional del Comahue, para analizar el fenómeno.
Las biólogas María del Carmen Diéguez y Mariana Reissig realizaron evaluaciones en el lugar con el objetivo de determinar si la especie logró establecerse en los cuerpos de agua de la región y cuáles podrían ser sus posibles efectos ecológicos.
Además, los especialistas brindarán asesoramiento al equipo técnico del parque, que se extiende por territorios de las provincias de Río Negro y Neuquén.
¿Cómo viven estas medusas?
La especie Craspedacusta sowerbii tiene un ciclo de vida particular que incluye dos etapas. Por un lado, presenta una fase de pólipo, microscópica y adherida al fondo del agua, y por otro una fase de medusa, visible en la columna de agua durante períodos breves.
Esta última aparece cuando se dan condiciones ambientales favorables, especialmente cuando la temperatura del agua supera los 17°C.
Cómo pueden dispersarse
Los científicos explicaron que estas medusas pueden expandirse entre distintos ambientes acuáticos de forma involuntaria. Sus formas microscópicas pueden adherirse a plantas acuáticas, peces, aves o incluso embarcaciones y equipamiento que se traslada entre lagos y lagunas.
Por este motivo, el hallazgo activó tareas de seguimiento para determinar si se trata de un evento aislado o si la especie podría comenzar a expandirse en otros cuerpos de agua del parque.