Un operativo de seguridad se desplegó este jueves en las inmediaciones del Congreso de la Nación luego de que se detectara un paquete sospechoso en la calle Combate de los Pozos, frente a la parte trasera del edificio legislativo.
El hallazgo fue realizado durante una recorrida de rutina por parte de efectivos de la Policía Federal, lo que motivó la intervención inmediata de personal especializado y el corte preventivo del tránsito en la zona mientras se realizaban las verificaciones correspondientes.
A pesar de la alerta, el Parlamento no fue evacuado y los empleados pudieron ingresar a trabajar con normalidad. La situación generó preocupación entre vecinos y transeúntes, especialmente porque el objeto se encontraba cerca de una cabina de gas.
Tras algunos minutos de trabajo, los especialistas confirmaron que el paquete no representaba ninguna amenaza. Según trascendió, se trataba de una caja abandonada que no contenía ningún artefacto explosivo, por lo que el operativo fue levantado y el tránsito volvió a habilitarse.
De todas maneras, se iniciaron actuaciones judiciales bajo la carátula “Averiguación e intimidación pública”, con intervención del Juzgado Federal N°9, a cargo del juez Sebastián Ramos. En ese marco se dispuso el secuestro del objeto y el análisis de las cámaras de seguridad de la zona para determinar quién lo dejó en el lugar.
La rápida activación del protocolo se dio en un contexto de especial sensibilidad tras la explosión registrada el pasado 20 de febrero en la Escuela de Gendarmería, ubicada en Paseo Colón 533. En aquella ocasión, un paquete que había sido recibido meses antes detonó cuando fue manipulado por personal de la fuerza.
Ese episodio dejó dos efectivos con quemaduras, quienes debieron ser trasladados al Hospital Argerich. Además, se ordenó la evacuación total del edificio mientras especialistas inspeccionaban otras encomiendas para descartar la presencia de nuevos dispositivos.