Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) planteó cuestionamientos sobre la medición oficial de la inflación en el país y sostuvo que, de aplicarse una actualización en la metodología del índice de precios al consumidor (IPC), la suba de precios acumulada sería significativamente mayor.
De acuerdo con el análisis, entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, la inflación oficial acumulada en Argentina alcanzó el 280,5%. Sin embargo, el estudio señala que si se utilizara una canasta de consumo actualizada, el incremento podría llegar al 324,4%, lo que implicaría una diferencia de 43,9 puntos porcentuales.
El informe atribuye esta brecha principalmente a que el cálculo actual del IPC todavía se basa en patrones de consumo elaborados hace cerca de dos décadas, cuando el peso de los servicios en el gasto de los hogares era menor. Según el CEPA, en la actualidad esos rubros tienen mayor incidencia en la economía cotidiana de las familias.
El estudio también analiza el impacto de esa diferencia en los ingresos. Según la medición oficial, los salarios registrados habrían tenido una caída real del 7,1% desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei. No obstante, con la canasta actualizada, la pérdida del poder adquisitivo ascendería al 16,5%.
En el caso de las jubilaciones mínimas, el informe sostiene que el deterioro del ingreso pasaría de una baja del 3,2% a una reducción cercana al 12% si se aplicara la metodología alternativa.
El trabajo vuelve a poner en discusión la necesidad de actualizar los criterios de medición del IPC para reflejar con mayor precisión los hábitos de consumo actuales de la población, un debate recurrente entre economistas y analistas del país.