La carne vacuna argentina alcanzó niveles históricos en el mostrador, con precios de hasta $25.000 por kilo, mientras que en el mercado mayorista se registra un aumento del 10% en enero, según alertan productores. Para muchos trabajadores, el consumo diario de carne se volvió prácticamente imposible: “Muchos ganan entre $50.000 y $60.000 y no pueden ni comer carne ni sumar huevo y verdura a sus platos”, sostuvo Emmanuel Lapetina, presidente de un frigorífico y dueño de carnicería en el Mercado Central de Buenos Aires.
El fenómeno coincide con la firma del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco entre Argentina y Estados Unidos, que amplía de 20.000 a 100.000 toneladas la cuota de exportación de carne argentina libre de aranceles hacia EE. UU. Aunque el convenio aún debe ser aprobado por el Congreso, los especialistas remarcan que los precios en el país ya reaccionaron: “El público argentino compite con el extranjero, lo que hace subir los precios”, explicó Lapetina.
Desde la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), su presidente Leonardo Rafael advirtió que los cortes vacunos acumulan un incremento del 35% desde octubre de 2025, y que la limitada producción nacional potencia la presión sobre los precios: “En 1978 había 50 millones de cabezas de ganado y hoy tenemos la misma cantidad con un crecimiento poblacional del 70%”.
Según los expertos, la falta de políticas de contención y la apertura de nuevos mercados internacionales, como México, generan un escenario donde la carne local ya se vende “a precios del exterior”, dejando a los consumidores argentinos frente a un mercado cada vez más inaccesible.