Así lo advirtió Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, quien atribuyó el deterioro del sector a la casi total ausencia de inversión pública nacional, lo que provocó un fuerte freno en la ejecución de obras en todo el país.
Según el dirigente empresarial, si bien algunas provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza mantienen cierto movimiento en el sector, ese dinamismo no alcanza para compensar la paralización de los proyectos nacionales, que históricamente motorizaron gran parte de la actividad.
A este escenario se suma un mercado inmobiliario privado “tranquilo”, donde los actuales créditos hipotecarios todavía no tienen el volumen suficiente para impulsar una recuperación significativa del rubro.
Weiss también vinculó la problemática laboral con otros factores globales como la apertura económica irrestricta y el avance de la inteligencia artificial, que —según advirtió— plantean nuevos desafíos para el empleo.
“Estamos ante un gravísimo problema de empleo en el mundo”, señaló el empresario, al plantear el dilema entre el derecho del consumidor a pagar precios bajos y la necesidad de sostener los puestos de trabajo locales.
En ese sentido, remarcó que para la industria nacional es muy difícil competir con potencias como China, que cuentan con costos subsidiados y niveles de producción mucho más altos. “Si la idea es que los consumidores argentinos compren lo más barato posible, está muy bien, pero también tenemos que pensar en el empleo”, sostuvo.
Por otra parte, Weiss se refirió a la tensión entre el Gobierno y grandes grupos industriales, tras las críticas oficiales hacia empresas como Techint o Aluar. Allí planteó que es necesario diferenciar entre empresas ineficientes y aquellas que sí son competitivas.
“Las compañías eficientes hay que defenderlas”, afirmó, al cuestionar los ataques mediáticos contra algunos sectores empresariales y advertir que una apertura económica sin matices podría profundizar las consecuencias sociales.
Finalmente, el dirigente subrayó que si bien el Estado busca equilibrio fiscal para combatir la inflación, el ajuste también tiene costos. “En el medio se perdió el 30% de la mano de obra en el sector”, concluyó.