Los indicadores económicos correspondientes al mes de octubre mostraron un desempeño dispar entre la construcción y la industria, dos pilares del aparato productivo nacional. Aunque ambos sectores registraron retrocesos mensuales, la construcción logró sostener un crecimiento interanual significativo, mientras que la industria manufacturera continúa mostrando señales de debilidad.
En el caso de la construcción, la actividad experimentó una baja del 0,5 % respecto de septiembre. Sin embargo, al comparar con igual mes del año anterior, las cifras marcan un avance del 8 %, lo que confirma que, a pesar de la volatilidad del contexto económico, la demanda de obras —tanto privadas como públicas— logró mantenerse en niveles superiores a los de 2023. Según especialistas del sector, el impulso de obras residenciales y ciertos proyectos de infraestructura continúa siendo determinante para sostener la actividad.
En contraste, la industria manufacturera tuvo en octubre una caída mensual del 0,8 %. La variación interanual también resultó negativa, con un descenso del 2,9 %, reflejando las dificultades que enfrentan muchos rubros para recuperar ritmo productivo. La desaceleración del consumo interno, el aumento de costos y la reducción de la demanda externa impactaron especialmente en sectores sensibles.
Dentro del panorama industrial, las caídas más marcadas se registraron en la confección de prendas, la producción de calzado y artículos de cuero, la elaboración de productos de caucho y plástico, la metalmecánica y las autopartes. Estos segmentos vienen acumulando meses de contracción por la disminución de pedidos y la falta de financiamiento para producir a mayor escala.
Aun así, algunos rubros mostraron pequeñas mejoras mensuales, como la refinación de petróleo, ciertos segmentos del transporte y la producción metalúrgica de base. Aunque los avances fueron moderados, aportaron cierto alivio dentro de un escenario general que se mantiene frágil.
En el balance acumulado del año, la industria evita un retroceso más pronunciado gracias a los repuntes aislados registrados en el primer semestre. No obstante, los analistas advierten que las expectativas empresariales continúan siendo cautelosas y que la recuperación dependerá de la estabilidad macroeconómica y de la reactivación del mercado interno.
Los datos de octubre vuelven a poner en evidencia las tensiones que atraviesa la economía: mientras un sector clave como la construcción logra resistir y crecer en términos interanuales, la industria aún no logra consolidar un sendero firme, mostrando la heterogeneidad del escenario productivo actual.