En medio de un contexto de fuerte caída de la actividad económica, la Argentina registró el segundo peor desempeño industrial del mundo al evaluar un ranking de 56 economías. De acuerdo a un informe elaborado por una consultora privada, la trayectoria productiva nacional va en dirección opuesta a lo que sucede en el resto de la región sudamericana.
El exhaustivo estudio detalla que, entre los años 2023 y 2025, la actividad industrial del país cayó en promedio un 7,9%, quedando penúltima a nivel global y siendo superada únicamente por Hungría, cuyo declive alcanzó el 8,2%. El retroceso nacional marca un fuerte contraste con países vecinos como Brasil, Chile, Perú y Uruguay, los cuales lograron expandir su industria durante este mismo período de tiempo.
A diferencia de Europa, donde las causas del freno económico responden a factores exógenos, el reporte señala que la crisis manufacturera local se debe fundamentalmente a decisiones de política económica doméstica. Entre los principales detonantes se advierten un tipo de cambio apreciado, una apertura comercial acelerada sin selectividad y la ausencia de políticas industriales activas.
Impacto en fábricas y miles de despidos
Esta delicada macroeconomía genera una profunda preocupación en los parques industriales de nuestra provincia y del resto del país. Según los datos revelados, las fábricas que aún intentan sostenerse operan con un uso de la capacidad instalada de apenas un 57,9%, el nivel más bajo en los últimos diez años si se exceptúa el período de pandemia.
Las consecuencias en el mercado laboral son alarmantes: desde 2023 se eliminaron casi 73.000 puestos de trabajo industriales y cerca de 2.400 empresas dejaron de realizar sus aportes al sistema, reflejando su inminente cierre o una reducción al mínimo de sus capacidades productivas.
Frente a este dramático panorama, tanto el presidente de la Nación como el ministro de Economía le restaron importancia a la pérdida de empleos en el sector, criticando duramente el modelo de una industria subsidiada. Ante estas tensas declaraciones oficiales, las principales asociaciones y uniones empresariales del país emitieron comunicados de prensa exigiendo "respeto" y un diálogo constructivo para acompañar el reacomodamiento de las áreas rezagadas.