En el marco del Día Mundial de la Tuberculosis, el sistema de salud pública enfrenta un escenario de máxima tensión. A nivel nacional, la enfermedad registró un incremento del 79,7% desde el año 2020, una tendencia que enciende las alarmas en Santiago debido a la fuerte concentración de contagios en provincias vecinas del Norte y la región, como Salta, Chaco y Tucumán.
Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, durante 2025 se notificaron 16.445 cuadros en todo el país. La Asociación Argentina de Medicina Respiratoria advirtió que la tasa ascendió a 34,6 casos cada 100.000 habitantes. Uno de los datos más preocupantes es el impacto directo sobre la población activa: el grupo de 15 a 44 años concentra el 60,7% de los diagnósticos, mientras que los menores de 20 años representan casi el 17% del total.
Los especialistas señalan que esta crisis se fundamenta en factores estructurales y sociales. La persistencia del hacinamiento, la vulnerabilidad socioeconómica y las dificultades para acceder a un diagnóstico temprano favorecen la transmisión. A este panorama se suma el reclamo médico por la disolución de la Coordinación del Programa Nacional de Tuberculosis en 2024, una medida que, aseguran, debilitó la capacidad de respuesta epidemiológica del Estado central.
En materia preventiva, la vacuna BCG en recién nacidos se mantiene como una barrera esencial contra las formas graves infantiles, alcanzando una cobertura nacional del 83,42% a principios de 2026. Sin embargo, en la etapa adulta, el desafío principal radica en la detección. Los síntomas iniciales suelen confundirse con otras patologías respiratorias, por lo que los expertos insisten en ampliar la disponibilidad de tecnologías de diagnóstico molecular en todas las jurisdicciones para confirmar la enfermedad en menos de dos horas y cortar la cadena de contagios.
El abordaje integral exige, además, asegurar la continuidad de los tratamientos gratuitos para evitar la aparición de cepas resistentes. En este contexto crítico, el Ministerio de Salud de la Nación acaba de publicar la quinta edición de las "Pautas técnicas de tuberculosis en Argentina", actualizando los lineamientos de atención, los enfoques de riesgo y la vigilancia de la enfermedad después de 13 años sin modificaciones.
Finalmente, la comunidad médica manifestó su profunda inquietud por el impacto que tendrá el reciente retiro definitivo de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde el sector advierten que la salida del organismo internacional implica la pérdida de acceso a financiamiento, información estratégica y redes de cooperación sanitaria, elementos vitales para combatir una enfermedad que sigue cobrándose vidas y que está muy lejos de ser un problema del pasado.