Este mediodía se conoció el veredicto en el juicio de cesura contra Mauricio Javier Atencio Krause, el anestesiólogo de General Roca declarado penalmente responsable por el homicidio culposo de Valentín Mercado Toledo, el niño de cuatro años que murió tras una cirugía el 11 de julio de 2024 en Río Negro. El fallo fue informado por el juez Emilio Stadler en la sala 5 de Tribunales, donde se resolvió imponerle una pena de tres años de prisión en suspenso y la inhabilitación para ejercer la medicina por siete años y seis meses.
Además, el condenado deberá cumplir reglas de conducta estrictas durante tres años, entre ellas presentarse mensualmente ante la Justicia y abstenerse de cometer nuevos delitos. La Fiscalía, representada por Gastón Britos Rubiolo y Norma Reyes, había solicitado la misma pena, aunque con una inhabilitación profesional de diez años, postura que también fue acompañada por la querella en representación de los padres del niño.
La defensa del acusado, a cargo del abogado Juan Ignacio Scianca, había pedido la aplicación del mínimo de la escala penal prevista para el delito y que la eventual inhabilitación se limitara exclusivamente al ámbito de la medicina pediátrica. Sin embargo, el tribunal consideró probadas las graves omisiones del profesional durante el procedimiento quirúrgico.
Durante el juicio realizado en diciembre del año pasado, se determinó que Krause abandonó el quirófano mientras se desarrollaba la cirugía, utilizó su teléfono celular y no controló los parámetros vitales del paciente. También se constató que la sala de operaciones carecía de un desfibrilador y de controles clínicos adecuados. Valentín era un niño sano, sin antecedentes médicos, y la clínica contaba con el equipamiento necesario para realizar la intervención de forma segura.
El 11 de julio de 2024, el menor ingresó al Sanatorio Juan XXIII para una cirugía programada por una hernia diafragmática que no le provocaba molestias, pero que los médicos decidieron tratar preventivamente. Según el cirujano pediátrico, la operación sería breve. Sin embargo, durante el procedimiento el niño sufrió un paro cardíaco que derivó en una falta irreversible de oxígeno y, posteriormente, en muerte encefálica.
En un primer momento, a la familia se le informó que el niño había sufrido “un poco de bradicardia”. Días después, la madre del menor descubrió que la documentación médica consignaba muerte encefálica, información que fue confirmada recién en una junta médica realizada el 17 de julio. Tras reconstruir lo ocurrido y conocer la identidad del anestesista, presentó la denuncia penal el 18 de julio de 2024.
De acuerdo con el expediente judicial, Krause se distrajo con el celular durante al menos veinte minutos en un momento crítico de la intervención quirúrgica, tiempo suficiente para que la máquina de anestesia quedara fuera de funcionamiento. El fiscal subrayó como agravantes la falta de reacción y la ausencia de controles básicos, señalando que con solo observar al paciente o el monitor se podría haber evitado el desenlace fatal. Pese a la convocatoria de urgencia de otros profesionales para revertir la situación, los intentos resultaron infructuosos.