El Senado vivió un momento de máxima tensión durante la sesión en la que se debatían el Presupuesto 2026, el plan de gastos e ingresos y el proyecto de Inocencia Fiscal. El episodio tuvo como protagonistas a la senadora fueguina Cándida Cristina López (Unión por la Patria), la vicepresidenta Victoria Villarruel y la legisladora Victoria Huala (PRO).
El conflicto se desató cuando López intentó plantear una cuestión de privilegio en medio de inconvenientes técnicos con su micrófono. En ese contexto, la senadora denunció una supuesta censura y lanzó duras críticas contra la conducción del cuerpo. “Pensé que me iban a censurar, porque evidentemente esta no es una casa democrática”, expresó, apuntando directamente a Villarruel.
Lejos de bajar el tono, López acusó a la vicepresidenta de ejercer un manejo autoritario del recinto y vinculó la situación a represalias políticas. Además, denunció haber sufrido agresiones físicas y tocamientos indebidos durante un operativo en su despacho a principios de diciembre, cuando personal de seguridad del Senado le habría impedido el acceso tras un decreto sobre la reasignación de oficinas parlamentarias.
Villarruel respondió pidiendo orden y respeto en el debate, y le solicitó a la senadora que no leyera su intervención y que concluyera su exposición. La tensión aumentó cuando Victoria Huala tomó la palabra para exigir que se cumpla el reglamento interno y recordó que en otras oportunidades se había interrumpido a legisladores por leer sus discursos. “Exijo el mismo respeto para todos, sin doble vara”, reclamó.
En medio de gritos y discusiones en el recinto, López le respondió a Huala con un insulto que quedó registrado en la sesión: “¡Callate, mamarracho!”. El episodio reflejó el clima de confrontación que atraviesa el Senado en el tratamiento de las iniciativas clave del Gobierno.