El exlegislador porteño Ramiro Marra quedó en el centro de la polémica luego de que un joven con discapacidad, militante libertario, lanzara una colecta para reunir más de 22 millones de pesos destinados a la compra de una prótesis. Días antes, el dirigente había anunciado en redes sociales que gestionaría apoyo desde el sector privado para cubrir la necesidad.
El protagonista del caso es Matías Garate, quien padece síndrome de Moebius y explicó públicamente que necesita una prótesis para su pierna izquierda cuyo valor asciende a $22.449.911, cifra que —según detalló— se actualiza de manera constante. Además, atraviesa gestiones con su cobertura médica para obtener prótesis para sus brazos, en un proceso que describió como complejo y burocrático.
A través de su cuenta en X, Marra aseguró que estaba en conversaciones con la Universidad Siglo 21 para cubrir el 100% de los estudios del joven y que trabajaba para conseguir las prótesis necesarias. Incluso afirmó que, con ayuda del sector privado y el apoyo del público, asumiría lo que faltara. Sin embargo, mientras esas gestiones no se concretaron, Garate difundió el alias de una colecta para recibir aportes directos.
El episodio abrió interrogantes sobre el alcance real de las promesas realizadas en redes sociales y el rol del financiamiento privado frente a situaciones de salud de alto costo. También volvió a instalar el debate sobre el acceso a prótesis y tratamientos en Argentina, especialmente cuando las coberturas médicas no responden en los tiempos necesarios.