Una masacre escolar planificada por menores de edad en distintas provincias argentinas fue frustrada por la policía. La investigación sumó un tercer posible involucrado, que operaría desde otro país sudamericano. Según la fiscalía, los adolescentes habrían sido captados por adultos que los inducirían a un proceso de radicalización progresiva, poniendo en riesgo la seguridad pública.
El alerta inicial llegó del FBI, que reportó mensajes antisemitas, racistas y de odio publicados por dos usuarios en redes sociales. La Policía Federal, a través del Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA), constató que uno de los implicados vive en La Quiaca y el otro en Miramar, detectando además domicilios vinculados en Quilmes y San Martín.
En los allanamientos ordenados por el Juzgado Federal de Mar del Plata N°3 se incautaron cuchillos de caza, municiones, notebooks, tablet, teléfonos celulares y material con simbología nazi. La causa fue caratulada como “intimidación pública” y los objetos quedaron bajo disposición judicial.