Salir a comer afuera dejó de ser una costumbre habitual para gran parte de los argentinos. La situación económica y la pérdida del poder adquisitivo modificaron los hábitos de consumo y también la manera de compartir encuentros sociales.
Según distintos relevamientos, durante el último año el 76% de las personas redujo sus salidas gastronómicas, mientras que en los sectores de menores ingresos el porcentaje alcanzó el 85%.
Frente a este escenario, las reuniones comenzaron a trasladarse cada vez más al ámbito hogareño. Dividir gastos, cocinar entre amigos y organizar encuentros más económicos se volvió una alternativa frecuente para mantener los espacios de socialización sin afectar tanto el bolsillo.
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En ese contexto, comidas tradicionales como el asado, la pizza, las empanadas y las picadas continúan siendo protagonistas de las juntadas, aunque con formatos más accesibles y compartidos.
El delivery también ganó terreno como opción práctica para este tipo de encuentros. Durante 2025, los pedidos realizados a través de aplicaciones crecieron un 18,5%, impulsados especialmente por reuniones informales y eventos deportivos.
Además, los partidos de la Selección argentina consolidaron otro hábito de consumo: el 61% de las personas elige snacks y comidas rápidas para acompañar los encuentros futbolísticos.
Pese al ajuste económico y a los cambios en los hábitos de consumo, compartir una comida y pasar tiempo con amigos o familiares continúa siendo una de las principales formas de encuentro para los argentinos.
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