El Ministerio de Salud de la Nación confirmó que Argentina mantiene 11 casos confirmados de mpox (viruela símica), sin nuevos contagios registrados desde la última actualización epidemiológica.
De acuerdo con el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) correspondiente a la semana epidemiológica 26, los casos se distribuyen entre ocho personas con residencia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), dos en Córdoba y una en Río Negro.
Además, las autoridades precisaron que cinco de los casos corresponden al clado I del virus —tres detectados en CABA y dos en Córdoba—. Todos evolucionaron favorablemente, sin necesidad de internación, y completaron el aislamiento domiciliario con seguimiento médico.
Cómo es la situación en la región
A nivel regional, el informe indica que durante las últimas cuatro semanas solo se notificaron nuevos casos en México. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre las semanas epidemiológicas 1 y 21 se registraron 983 casos en la Región de las Américas.
Los países con contagios confirmados son:
Estados Unidos: 508 casos.
Brasil: 215.
Chile: 88.
México: 65.
Colombia: 36.
Canadá: 35.
Bolivia: 16.
Ecuador: 7.
Perú: 2.
Frente a este escenario, el Ministerio de Salud mantiene activo un plan de vigilancia epidemiológica que prioriza la detección temprana de casos sospechosos, el aislamiento oportuno, el seguimiento de contactos y la investigación de antecedentes de viaje hacia zonas con circulación del clado Ib.
Qué es la mpox y cómo se transmite
La mpox, anteriormente conocida como viruela del mono o viruela símica, es una enfermedad viral que puede transmitirse principalmente por contacto físico estrecho con una persona infectada, especialmente mediante el contacto directo con lesiones en la piel, secreciones respiratorias o durante las relaciones sexuales.
También puede contagiarse al manipular ropa, toallas, sábanas u otros objetos contaminados, y en determinadas regiones del mundo por contacto con animales infectados.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, inflamación de los ganglios linfáticos y una erupción cutánea característica que evoluciona hasta formar costras. En la mayoría de los casos, la enfermedad dura entre dos y cuatro semanas y suele resolverse con tratamiento de apoyo.
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