Una figura símbolo de la lucha contra la impunidad falleció este miércoles en la provincia de Neuquén. Sebastiana Barrera, madre del soldado Omar Carrasco, murió a los 75 años en la ciudad de Cutral Có, donde residía. Su salud se encontraba deteriorada en el último tiempo.
La noticia fue confirmada por su familia mediante un sentido mensaje: "Hoy descansa en paz junto a sus hijos Claudia Estela y Omar Octavio. Su amor y fortaleza vivirán por siempre". Su partida cierra la historia de una mujer que, desde el dolor más profundo, logró transformar una tragedia personal en un cambio histórico para la Argentina.
El crimen que cambió todo
La lucha de Sebastiana comenzó en marzo de 1994, cuando su hijo Omar, de 20 años, desapareció a los tres días de haber ingresado al Grupo de Artillería 161 de Zapala. Aunque el Ejército intentó instalar la versión de que era un "desertor", los padres nunca creyeron esa mentira e impulsaron una búsqueda incansable.
Un mes después, el cuerpo del joven apareció escondido en el mismo predio militar. La autopsia y la investigación posterior revelaron que había muerto tras una feroz golpiza ("baile") y que hubo una red de encubrimiento institucional.
La perseverancia de Sebastiana y su esposo destapó la brutalidad interna de los cuarteles y generó una presión social insostenible. Como consecuencia directa de este crimen, el 31 de agosto de 1994, el entonces presidente Carlos Menem firmó el decreto que abolió el servicio militar obligatorio en el país.
Por el homicidio fueron condenados el subteniente Ignacio Canevaro y dos soldados, mientras que un sargento recibió pena por encubrimiento.