La escalada en el precio de los combustibles volvió a impactar de lleno en el bolsillo de los argentinos y reactivó una tendencia que parecía del pasado: cada vez más conductores optan por convertir sus vehículos a GNC para reducir gastos.
Según datos oficiales del Enargas, durante marzo se realizaron 7.379 conversiones, lo que representa un incremento del 54% respecto a febrero, cuando se habían registrado 4.766. En la comparación interanual, el crecimiento alcanza el 70%.
El fenómeno está directamente vinculado a la diferencia de precios entre los combustibles. Actualmente, la nafta súper supera en promedio los $2.000 por litro, mientras que el metro cúbico de GNC ronda los $790, lo que genera un ahorro significativo para quienes utilizan el vehículo a diario.
Este cambio de comportamiento también está influenciado por el contexto internacional. El conflicto en Medio Oriente impulsó el precio del petróleo a nivel global, lo que repercute en el mercado local y presiona al alza los combustibles líquidos.
Las proyecciones indican que la tendencia continuará en abril: en los primeros días del mes ya se registraron 978 conversiones, consolidando el regreso del GNC como una alternativa económica frente a la suba constante de la nafta.
De esta manera, el país vuelve a mirar hacia una opción histórica para el ahorro en movilidad, en un escenario donde los costos energéticos siguen en aumento.