En un contexto internacional marcado por la tensión geopolítica y la suba del crudo, Argentina alcanzó en febrero un nuevo récord de producción de petróleo, consolidando su crecimiento energético.
Según datos del sector, la extracción llegó a los 874.000 barriles diarios, lo que representa un incremento interanual del 15,9%. El principal motor de este avance es Vaca Muerta, que continúa expandiendo su capacidad productiva y ya concentra más de dos tercios del petróleo nacional.
En este escenario, la Cuenca Neuquina se afianza como el núcleo de la actividad, impulsada por el desarrollo de recursos no convencionales que sostienen el ritmo de crecimiento.
El aumento de la producción no solo fortalece el abastecimiento interno, sino que también mejora las perspectivas de exportación, en un momento en que el mundo busca diversificar proveedores energéticos.
A nivel global, el mercado atraviesa una etapa de alta volatilidad por la escalada del conflicto en Medio Oriente, especialmente por la tensión entre Estados Unidos e Irán. Este escenario impulsó el precio del barril Brent por encima de los 100 dólares, con picos cercanos a los 119.
La preocupación se centra en posibles interrupciones del suministro en puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte fundamental del comercio mundial de crudo.
De mantenerse este panorama, las proyecciones indican que el precio del petróleo podría seguir en alza, acercándose a los 150 dólares por barril. En ese contexto, el crecimiento sostenido de la producción posiciona a Argentina como un actor cada vez más relevante en el mapa energético regional.