La Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense vivieron jornadas agobiantes con temperaturas que superaron los 40 grados y cortes de luz que complicaron la vida cotidiana. Sin embargo, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anuncia un cambio de tendencia: tras las lluvias previstas para este miércoles 31 de diciembre, se espera un marcado descenso térmico en la región.
La rotación del viento y las precipitaciones favorecerán el ingreso de aire más fresco, lo que derivará en máximas moderadas, mayor alivio durante las tardes y noches más agradables comparadas con la reciente ola de calor. Para el viernes 1 de enero, se pronostica una mínima de 21 grados y una máxima de 29, y hasta el lunes siguiente las marcas térmicas no superarían los 30 grados.
El pronóstico para los próximos días indica mínimas templadas y máximas entre 25 y 29 grados, condiciones más estables tras el frente de lluvias y nubosidad variable según la jornada. El descenso de la temperatura permitirá un respiro para los vecinos, impactando positivamente en el consumo eléctrico, las actividades al aire libre y la circulación urbana en horarios de mayor tránsito.
Los vecinos del AMBA destacaron que el cambio de aire se percibió de inmediato tras las lluvias, y que este alivio climático llega en un momento oportuno después de una semana intensa de calor. El SMN recomienda mantenerse atento a las actualizaciones oficiales ante eventuales cambios en las condiciones atmosféricas.