El hecho tuvo lugar durante la mañana de un domingo lluvioso, en una panadería ubicada sobre Bulevar Los Granaderos al 2000. Las tres jóvenes ingresaron al comercio aparentando ser clientas, pero rápidamente cambiaron su actitud: comenzaron a increpar a la mujer que atendía el local, la golpearon y le sustrajeron su teléfono celular.
Frente a la agresión, la empleada tomó un cuchillo de cocina para defenderse y salió tras ellas, según quedó registrado en las cámaras del comercio. Las persiguió algunos metros hasta que observó que un vecino se sumaba a la carrera, momento en que decidió regresar al local para resguardarse.
Las adolescentes lograron escapar inicialmente, pero fueron ubicadas minutos más tarde gracias a la colaboración de vecinos y otros comerciantes de la zona, además del rápido accionar policial. Finalmente, fueron detenidas en barrios cercanos.
La trabajadora, aún conmocionada, expresó su indignación por lo ocurrido y remarcó que ella concurre cada día a su empleo para cumplir con su labor, no para ser víctima de violencia o robos.
El episodio reavivó la preocupación de la comunidad por la inseguridad que afecta a los locales comerciales, especialmente a quienes deben trabajar en horarios tempranos y en zonas con escasa presencia policial.