Las salas de cine del país atravesaron uno de los peores comienzos de año de su historia. Durante enero se vendieron apenas 2.085.576 entradas, un número que encendió las alarmas en la industria audiovisual por tratarse del registro más bajo de los últimos 30 años.
La cifra resulta aún más contundente al compararla con otros períodos críticos, ya que quedó por debajo de la asistencia registrada durante la crisis económica de 2002 y también superó negativamente a los meses más duros de la pandemia, cuando las restricciones limitaban la actividad. El desplome se dio, además, en plena temporada de vacaciones, un momento que históricamente suele impulsar la concurrencia a las salas.
Ni siquiera los grandes estrenos internacionales lograron revertir la tendencia. Producciones de alto impacto como Avatar y Zootopia 2, que arrasaron en taquilla en otros mercados, no tuvieron el desempeño esperado en Argentina, dejando en evidencia la profundidad del retroceso.
Desde el sector advierten que la combinación de altos costos de entradas, cambios en los hábitos de consumo y la fuerte competencia de las plataformas de streaming sigue afectando de manera directa a la convocatoria en los cines, que enfrentan un escenario complejo y sin señales claras de recuperación en el corto plazo.