Una alarma en una sucursal bancaria generó un despliegue policial inesperado, pero al ingresar al lugar, los efectivos se llevaron una sorpresa insólita: no había delincuentes. El responsable del aviso era un gato que se había quedado atrapado dentro del banco.
El felino fue rescatado sano y salvo, provocando risas y asombro entre los agentes y empleados del local. El incidente quedó registrado como una anécdota curiosa que alegró la jornada y no generó consecuencias mayores.