Tras casi dos años de incertidumbre, José María Rosa logró reencontrarse con sus hijos, de 11 y 6 años, en Río de Janeiro, Brasil, luego de que su madre los trasladara sin su consentimiento. Los menores habían sido hallados en septiembre en Copacabana, en condiciones de vulnerabilidad, y la Justicia brasileña decidió inicialmente que quedaran bajo resguardo estatal antes de autorizar su restitución a Argentina.
El regreso estaba programado para el 26 de diciembre, pero se adelantó al 24 debido a la detección de un plan de fuga de la madre. Según las autoridades, la mujer había colocado un chip GPS en la zapatilla de uno de los niños y se había alojado en secreto en el mismo edificio que el padre.
Ante la situación de riesgo, Interpol montó un operativo urgente que incluyó custodia permanente y la gestión de pasaportes de emergencia. Finalmente, padre e hijos volaron a Buenos Aires el 24 de diciembre, logrando pasar la Nochebuena juntos tras una odisea que duró 84 días en Brasil.