Aunque el dramático rescate tuvo lugar en septiembre del año pasado en la provincia de Buenos Aires, el espeluznante caso volvió a cobrar fuerte relevancia en los últimos días a raíz de una resolución judicial. La Cámara Federal porteña confirmó el procesamiento con prisión preventiva para un hombre y su madre, acusados del delito de trata de personas tras intentar sacar del país a una adolescente de 15 años que viajaba bajo los efectos de estupefacientes en un micro que, en su trayecto hacia la frontera, debía atravesar Santiago del Estero.
El operativo que salvó la vida de la menor se activó gracias a la atenta mirada y la posterior denuncia de un pasajero a bordo de un transporte de larga distancia que había partido desde la terminal de Once con destino a la provincia de Jujuy.
El alerta del pasajero
Durante el viaje de madrugada, el testigo notó una situación sumamente extraña. Un hombre mayor viajaba "a los besos" y constantemente abrazado a una chica que aparentaba ser menor de edad, quien llevaba una gorra y una capucha que le ocultaba el rostro.
"Yo veía que este señor le daba presión, que esté callada, que no intentara hablar nada", relató el pasajero, quien además notó que la joven parecía no poder reaccionar con claridad. Ante la gravedad de sus sospechas, dio aviso a las autoridades.
El micro fue interceptado por efectivos de Gendarmería Nacional a la altura del kilómetro 152 de la Ruta Nacional 9. Al solicitar el listado de pasajeros, los uniformados constataron que los dos adultos figuraban en la nómina, pero la adolescente no tenía pasaje, equipaje ni documentación que acreditara su identidad.
Drogada y amenazada
Los gendarmes advirtieron de inmediato que la joven presentaba un "cuadro de somnolencia aguda" y que se hallaba profundamente dormida. Cuando intentaban interrogarla, el acusado respondía por ella. En un primer momento, y visiblemente manipulada, la chica llegó a decir que era mayor de edad y mostró un certificado de discapacidad a nombre de otra persona.
Sin embargo, al lograr entrevistarla a solas, salió a la luz el calvario. La víctima confesó tener 15 años, vivir en situación de calle y reveló que la estaban llevando hacia Perú para utilizarla como "mula" para transportar drogas. Contó que los captores le habían prometido dinero, una casa y un auto, pero que rápidamente esas promesas se transformaron en graves amenazas si se negaba a cumplir las órdenes.
Con los informes de la Dirección Nacional de Migraciones y de la PROTEX sobre la mesa, sumado al agravante de que el imputado amenazó a la joven por videollamada desde la cárcel, los jueces confirmaron que existen indicios suficientes de un intento de trata agravada, manteniendo a los captores tras las rejas.