La muerte de una mujer de 44 años en Caleta Olivia, Santa Cruz, que inicialmente había sido atribuida a una descompensación durante un encuentro íntimo, dio un giro inesperado luego de que la autopsia revelara que el fallecimiento se produjo por asfixia mecánica. Tras el resultado del informe forense, su pareja fue detenida acusado de femicidio.
El hecho ocurrió alrededor de las 2:20 de la madrugada en una vivienda ubicada en calle Las Margaritas al 1500, en el barrio conocido como 132 Viviendas.
Según informó el comisario inspector Alejandro Gutiérrez, de la Dirección General Norte de la Policía de Santa Cruz, un vecino y propietario del inmueble solicitó la presencia policial al advertir que una persona se había desvanecido y tenía problemas para respirar.
Cuando los efectivos llegaron al lugar encontraron a la mujer, identificada como Ada Barroso Quilo, sin signos vitales. En un primer momento se indicó que la víctima habría perdido el conocimiento mientras mantenía relaciones sexuales con su pareja.
El hombre, identificado como S. F. Navarro, de 34 años, intentó realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) hasta la llegada de un profesional de la salud, quien finalmente confirmó el fallecimiento.
En un principio, el caso fue caratulado como “muerte dudosa”, por lo que se ordenó trasladar el cuerpo a la morgue del Hospital Zonal para la realización de la autopsia.
El informe forense fue determinante: estableció que la mujer murió por asfixia mecánica y que presentaba signos compatibles con estrangulamiento manual, lo que descartó la hipótesis inicial de una muerte natural.
A partir de estos resultados, el Juzgado de Instrucción N° 1 de Caleta Olivia ordenó la detención de Navarro, quien es el principal sospechoso y la última persona que estuvo con la víctima antes de su muerte. En la investigación interviene también la División Criminalística de la Policía de Santa Cruz.
Por su parte, Valery Antezana, hija de la víctima, aseguró que su madre había sufrido violencia de género por parte de su pareja. “Sabíamos que a mi mamá la golpeaba, muchas veces le dijimos que no se dejara golpear”, expresó.
La joven también pidió justicia por la muerte de su madre, quien era oriunda de Cochabamba, Bolivia, y vivía desde hace más de 20 años en la Patagonia. “No merecía una muerte tan triste”, concluyó.