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El País

Violencia y odio: los oscuros posteos del femicida que se suicidó en Rosario

Tras el aberrante crimen, el entorno de la víctima sacó a la luz el historial del agresor. Mientras en Instagram simulaba ser el novio perfecto, en X propagaba misoginia, homofobia y odio.

Un espeluznante trasfondo de odio y violencia digital salió a la luz en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, sumando un capítulo macabro al ya conocido femicidio de Sophia Civarelli a manos de su novio, Valentín Alcida, quien luego se quitó la vida.

Conmocionadas por la brutalidad del crimen, las amigas de la joven de 22 años decidieron romper el silencio y viralizar la actividad que el asesino mantenía en la red social X (ex Twitter). El material, que ya fue incorporado a la investigación por la fiscalía, expone un perfil psicológico plagado de discursos de odio que precedió al ataque fatal.

Misoginia, homofobia y odio extremo

Las capturas difundidas muestran que Alcida utilizaba sus perfiles para propagar mensajes repudiables. El agresor retuiteaba sistemáticamente imágenes de banderas LGBTIQ+ incendiadas y publicaba frases discriminatorias como "Los putos no deberían opinar".

Además, el estudiante de Psicología mantenía un ensañamiento particular contra el movimiento feminista y las mujeres. En sus posteos, atacaba con furia a quienes trabajan en plataformas de contenido para adultos, sentenciando: "Se piensan que pueden vender contenido porno y encima tener una vida normal". La violencia ideológica del femicida también incluía publicaciones xenófobas contra personas de países vecinos.

Capturas recopiladas de X.
Capturas recopiladas de X.
La siniestra doble vida en Instagram

Este comportamiento agresivo y radical contrastaba de manera enfermiza con la fachada que Alcida mostraba en su cuenta de Instagram. Allí, el asesino se empeñaba en sostener la imagen de una pareja perfecta.

El femicida compartía con frecuencia fotos de Sophia en la playa o situaciones cotidianas. En una imagen donde la víctima aparecía durmiendo, escribió "Qué mujer", mientras que en otras fotos juntos dejaba mensajes como "Mujer hermosa" y "Te amo preciosa".

Ante la exposición de esta espeluznante doble cara, el entorno de Sophia acompañó las capturas con un mensaje final y lapidario dirigido a la familia del homicida: "Los padres deberían responsabilizarse por el asco de persona que criaron y fomentaron".

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