Este lunes se reanudan en Río Gallegos las audiencias del juicio por el hundimiento del submarino ARA San Juan, la tragedia que dejó 44 tripulantes muertos y que aún busca determinar responsabilidades.
El proceso, que había entrado en un cuarto intermedio durante la última semana, vuelve a tomar impulso en un clima de tensión marcado por el pedido de familiares de las víctimas para que se realicen pericias más exhaustivas sobre el material probatorio.
En el banquillo están los exoficiales Claudio Villamide, Luis Enrique López Mazzeo, Héctor Aníbal Alonso y Hugo Miguel Correa, acusados de incumplimiento de deberes de funcionario público, omisión de deberes y estrago culposo agravado por el resultado de muerte.
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Uno de los puntos más sensibles del debate gira en torno a la solicitud de analizar en profundidad cerca de cinco terabytes de imágenes y videos del submarino. El reclamo fue impulsado por Luis Tagliapietra, padre de uno de los tripulantes, quien insiste en que ese material es clave para reconstruir lo ocurrido.
Desde la querella mayoritaria, en cambio, advierten que no es el momento procesal adecuado para avanzar con esas pericias y que podrían dilatar aún más el juicio.
Durante las primeras audiencias, la fiscalía sostuvo que el hundimiento no fue un hecho fortuito, sino una tragedia previsible, señalando fallas en el mantenimiento del submarino y advertencias previas que no habrían sido atendidas.
El tribunal prevé escuchar a unos 120 testigos en un proceso que se extendería hasta julio, con audiencias programadas de manera alternada a lo largo de las próximas semanas.
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