Un hombre perdió la vida mientras trabajaba como parrillero en un restaurante de lujo ubicado en la capital de Mendoza.
Sus compañeros de trabajo tuvieron que seguir trabajando con el cuerpo del hombre tirado en el suelo, como si nada hubiese pasado.

El parrillero fue víctima de un infarto que se produjo en pleno horario de atención al público.

También se informó que no se les dio permiso para asistir ni al velatorio ni a la sepultura de su propio compañero de trabajo, por lo que el lugar abrió sus puertas al otro día con total normalidad, sin respetar el duelo familiar ni el pesar de sus pares.