A casi dos años del inicio de la gestión actual y del freno inmediato a la obra pública, la industria de la construcción continúa inmersa en una situación extremadamente delicada. La falta de inversión estatal repercutió de manera directa en el nivel de actividad y generó un derrumbe del empleo como no se veía desde hace años.
Entre noviembre de 2023 y julio de 2025, el Sistema Integrado Previsional Argentino registró la desaparición de 60.462 puestos formales, lo que representa una baja del 13,7%. Sin embargo, las estimaciones del presidente de la Cámara Argentina de la Construcción señalan que el impacto real sería mucho más profundo: el sector habría perdido alrededor de 120.000 empleos entre julio de 2023 y octubre de 2025.
Además de la retracción laboral, la producción de materiales se vio gravemente afectada. Las canteras —clave para el abastecimiento de obras civiles y viales— estarían funcionando apenas al 25% de su capacidad, un nivel que refleja el desplome de la demanda y la paralización casi absoluta de proyectos públicos en todo el país.
Las empresas del rubro advierten que, mientras no se reactive la obra pública o aparezcan alternativas de inversión privada que permitan compensar el vacío actual, el panorama seguirá siendo crítico y el empleo continuará en riesgo.