El pasado miércoles, una estudiante de 14 años llevó el arma de su padre —comisario en actividad en San Luis— a la escuela Marcelino Blanco, en La Paz, Mendoza. La joven efectuó al menos tres disparos dentro del establecimiento y apuntó a compañeros, docentes y un preceptor. No se registraron heridos.
Desde el entorno familiar expresaron desconcierto. “Ella está bien, gracias a Dios. No entendemos bien qué le pasó. Lo importante es que está contenida, bajo tratamiento. Sólo necesitamos que se reponga para poder hablar y entender”, señaló el padre de la adolescente.
Una compañera de curso relató que la alumna era “callada” y que “aparentemente sufría bullying”. La testigo aseguró que, durante la tensa situación, la joven apuntó a un preceptor, a un compañero que presuntamente la hostigaba y pedía por una profesora de Matemáticas.
Frente a lo ocurrido, las autoridades educativas dispusieron equipos de asistencia. “Estarán todos los equipos interdisciplinarios y psicopedagógicos a disposición de la comunidad educativa, tanto de los estudiantes como de los padres, los docentes y del equipo directivo”, expresó Tadeo García Zalazar, director general de Escuelas.
Por su parte, el director de Salud Mental de Mendoza, Manuel Vilapriño, remarcó la necesidad de tratar el caso con cautela: “Hay que abordar el problema con mucho cuidado para no dañar a la persona y su entorno, que también está sufriendo. El objetivo es reflexionar sobre esta situación y trabajar mucho, no solo en lo informativo y preventivo, sino ver si hace falta algún tipo de derivación o profundizar algunos casos”.