Un análisis reciente indica que la cadena ganadera bovina alcanzará en 2025 un desembolso total estimado en US$ 20.322 millones, cifra que contempla tanto inversiones como los gastos necesarios para sostener la producción a lo largo del año.
El estudio detalla que los recursos se distribuyen en cinco áreas principales: reposición de animales, costos directos e indirectos, adquisición de bienes durables y gastos vinculados a la comercialización.
El rubro más significativo es la reposición de hacienda, que demandará cerca de US$ 9.954 millones. Allí se incluyen compras de terneros y la renovación de vientres para mantener la estructura productiva de los establecimientos.
Los gastos operativos, entre ellos alimentación, sanidad y mano de obra, rondarán los US$ 4.117 millones, con un fuerte porcentaje destinado al suministro de forraje y suplementación.
En materia de comercialización, el sector proyecta desembolsar aproximadamente US$ 755 millones en comisiones, transporte y operaciones de venta, mientras que los gastos indirectos, como administración, asesoramiento y mantenimiento, sumarían alrededor de US$ 4.475 millones.
Las inversiones en bienes durables también tendrán un rol destacado: se calcula que alcanzarán los US$ 1.021 millones, incluyendo maquinaria, infraestructura y vehículos utilizados en la actividad agropecuaria.
El volumen total de recursos movilizados reafirma el peso económico y estratégico del sector ganadero, tanto por su aporte al mercado interno como por su importancia en el comercio exterior.