El presidente Javier Milei evitó dar definiciones directas contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y su titular, Claudio “Chiqui” Tapia, luego de que el dirigente fuera imputado junto a su mano derecha, Pablo Toviggino, y otros integrantes de la cúpula de la entidad por la presunta retención indebida de tributos por una suma cercana a los 19.000 millones de pesos.
Al ser consultado sobre la situación judicial que involucra a la conducción del fútbol argentino, Milei se mostró cauto y marcó distancia del conflicto. “En la dinámica lógica de la FIFA, los gobiernos no se pueden meter en las cuestiones deportivas, por lo tanto, no tengo nada que opinar en cuestiones deportivas más allá de preferencias de hincha”, expresó.
No obstante, el mandatario aclaró su postura frente a eventuales hechos de corrupción. “El segundo punto es que la FIFA condena los actos de corrupción. Si hay un acto de corrupción, eso tiene que caer en la Justicia. Yo no interfiero en la Justicia ni me entrometo, con lo cual: que actúe la Justicia”, sostuvo.
La causa se originó a partir de una denuncia presentada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), que señaló a Tapia como “responsable de las maniobras descriptas” en su rol de presidente de la AFA y administrador de la clave fiscal de la entidad. Sin embargo, de acuerdo a la presentación judicial, la estructura societaria del organismo deportivo obligaría a extender la investigación al resto de los integrantes de la comisión directiva.
En ese contexto, Milei volvió a enfatizar que su decisión es mantenerse al margen de la problemática y respetar la independencia del Poder Judicial, mientras la investigación avanza para determinar responsabilidades en el manejo de los fondos y el cumplimiento de las obligaciones tributarias.