Evelyn, de 20 años, relató que llegó sana junto a su beba a la maternidad de Córdoba para dar a luz tras completar las 40 semanas de gestación. Según su versión, ambos habían tenido controles normales y todo indicaba que el embarazo estaba en buen estado.
Al no dilatar durante la inducción, los médicos decidieron practicarle una cesárea al día siguiente. Ella afirma que durante la operación sintió movimientos de su hija y, luego de un par de intentos fallidos para extraerla, escuchó a los profesionales decir “corta derecho” y finalmente la bebé fue retirada del útero. Según su relato, la niña se movía con las manos y los pies, pero nunca le permitieron verla. “Nunca me la mostraron, la sacaron y se la llevaron rápido”, denunció.
Después de la cirugía, Evelyn fue trasladada a una sala común y notó una atmósfera tensa entre los médicos. Su madre, que estaba afuera, rompió en llanto y le alertó de que algo iba mal. Fue entonces cuando le comunicaron que la pequeña había “tragado líquido amniótico” y que había fallecido. La madre también responsabiliza al hospital por la mala atención: asegura que nadie fue a revisarla tras el parto y que se vio “abandonada” en su recuperación.
La madre de Evelyn recibió el cuerpo de la beba y contó que la vestimenta que ella había llevado no fue utilizada para vestir a la recién nacida. Además, afirmó que las personas que intervinieron en el parto eran practicantes sin experiencia, una situación que le generó desconfianza durante todo el proceso.
En su denuncia ante la justicia cordobesa, presentó queja por “muerte de etiología dudosa” y espera los resultados de la autopsia para esclarecer lo sucedido. Mientras tanto, el equipo legal de su familia no descarta que pueda haber más familias afectadas por circunstancias similares.