A 41 años del brutal asesinato de Diego Fernández, exfutbolista de Excursionistas, su familia sigue pidiendo justicia. El crimen ocurrió en 1983, pero el cuerpo fue hallado recién en 2015, enterrado en una vivienda del barrio porteño de Coghlan, justo al lado de la casa donde vivió el músico Gustavo Cerati.
"Mi viejo se murió buscándolo. Nunca dejó de recorrer comisarías, hospitales y hasta morgues", expresó entre lágrimas Ricardo, el hermano de la víctima, en una entrevista reciente. A pesar de los años transcurridos y del hallazgo del cuerpo, nadie fue detenido ni juzgado por el asesinato.
El caso se convirtió en un emblema de la impunidad. Diego tenía 25 años cuando fue visto con vida por última vez. Jugaba al fútbol y tenía una vida por delante. Hoy, su familia exige que se reactive la investigación.
"La casa donde apareció enterrado estaba a metros de la que ocupó Cerati. Siempre estuvimos cerca de la verdad, pero la Justicia nunca avanzó", señaló Ricardo.
El caso está en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 21. La familia de Fernández reclama que se revisen las pruebas y se convoque a nuevos testigos para evitar que el crimen quede impune para siempre.